Nuestra última clase en Llanavilla se dio el 18 de octubre.
Una última clase que pese a habernos afectado a nosotros como profesores que
terminan todo un ciclo de enseñar inglés a estos pequeños, fue una clase que
nos salió considerablemente bien, cumpliendo lo planeado y cerrando con altas
expectativas de nuestros alumnos.
Algo que debo recalcar de esta última sesión, es que fue una
de las clases con mejor organización que hemos tenido. Ya habíamos pasado por
varias situaciones en las cuales la falta de organización nos jugó una malísima
pasada al momento de dar la clase y no queríamos que volviera a pasar algo así.
Además, era la última clase, era algo especial. La organización no fue ni tan
formal, pero creo que yo que hicimos las cosas bien y con tiempo de
anticipación. El sílabo lo tuvimos listo y solamente faltaría añadir pequeños
detalles que se nos ocurrirían durante los días para pulir la sesión.
Sinceramente, después de mucho tiempo, vi a nuestra comunidad de 5° y 6° de primaria unida al fin, con el único de
objetivo de cerrar con broche de oro todo el año en Llanavilla.
La clase en sí tenía la temática de “Jobs”, los oficios en
inglés. Les enseñaríamos a los niños varios oficios y cómo decirlos en inglés,
además, como formar una oración con el oficio que elijan. No era un tema muy
complicado, y nos ayudaría a realizar algunas dinámicas que teníamos planeado
hacer.
Cuando llegó el día no tuvimos mucho que discutir, ya que
todo estaba prácticamente planeado y solo faltaba aplicarlo con ganas. Sin
embargo, nuestro tutor Piero Vinces me dio a mí una idea que luego compartí con
la comunidad, que era hacer que los niños, en el momento que hagamos la
dinámica de que escriban lo que quieran ser de grandes; busquemos el “Why?”, el
por qué querer ser lo que quieran ser, en donde hayan su motivación y que ideas
andan por sus cabezas en cuanto al tema. A mí me pareció una idea genial, pero
tomaba en cuenta que todavía son niños, y es posible que no tengan sus ideas
claras, no obstante, esas ideas básicas que tienen sobre su futuro nos podían
ayudar a darnos una idea de cómo ven el mundo, como se ven en algunos años,
saber cómo piensan.
La clase nos fue como planeado, llegamos a organizar bien
los tiempos e hicimos todo lo que teníamos en mente. Sin embargo, en la primera
parte de la clase tengo que admitir que me sentía un poco decaído sobre toda la
situación. El hecho de que esos eran los últimos momentos que pasaría en ese
salón y con esos niños, de alguna manera me afectó. Miraba a cada detalle del
salón, a cada niño y veía como todo ocurría alrededor mío. Recordaba los altos
y los bajos, los momentos en que nuestra comunidad se separaba y también cuando
regresábamos todos felices de una clase bien dada. Pero no podía estar así toda
la clase, así que me incorporé y decidí dar todo de mí y salir de ese colegio
con el pecho en alto, orgulloso de nuestro trabajo y de nuestros niños.
Cuando llegamos al momento de la dinámica del “Why?”, relacionamos
un poco la clase con enseñanzas de vida. Les enseñamos sobre la motivación y
sobre cómo ellos debían considerar su vida futura. También les explicamos sobre
el “Golden Circle” un círculo en el que se hablaba del qué haces, cómo hacerlo
y por qué hacerlo. Obviamente, es posible que los alumnos no hayan entendido al
100% la enseñanza que le dimos, pero estoy seguro que más que uno lo pensó bien,
y posiblemente lo aplique en su vida; cosa que me alegra bastante. Sobre la
dinámica en sí, hay varias cosas que me llamaron la atención. Había niños que
tenía ideas que no habíamos tomado en cuenta, piloto de aviones, diseñadora de
ropa; cosa que quizás nos sorprendió un poco. También había algunos que tenían vergüenza
de compartir sus profesiones, cosa que es entendible, y que luego de insistir
un poco cedieron. Fue un momento bonito, en el cada uno de nosotros ayudaba a
guiar un poco la dinámica de manera más personal con los alumnos, y de paso conocíamos
un poco más a nuestros chicos y sus deseos.
Luego de eso, hicimos una dinámica fuera del salón que
consistía en decirle a una cantidad de alumnos un job y ellos tenían que
recordarlo. Luego yo tendría que gritar un job de los que fueron dichos a los
niños y los que lo tenían, debían correr hasta un punto y luego regresar. Una dinámica
simple que les ayudaba a recordar esos jobs y también que se diviertan un poco.
Algo que me llamó la atención de la dinámica fue que absolutamente todos los
alumnos participaron y con buenas ganas, cosa que creo que fue la primera vez
que ocurre.
Ya por terminar la clase, tuvimos la despedida. Les
preparamos un papel con una frase en inglés y un chocolatito, hablamos durante
un momento, y salimos del salón con la despedida de los niños. Sin duda fue un
momento triste, y se hacía cada vez más fuerte al saber que ese era el final,
que habíamos pasado todo 1 año de experiencias, de planificación y momentos con
esos niños; y que ese posiblemente sería el último momento en el cual los
veríamos a todos juntos como salón.
Pese a todo, tengo una gran esperanza en estos niños que
llegue a conocer. Pasamos por tantas cosas este año que siento que pudimos
haber enseñado más, pero comparando a los niños que vimos esa primera clase y a
los niños que dejábamos tras la puerta del salón, puedo ver que hay una gran
diferencia. Hemos avanzado bastante y estoy orgulloso de eso. No solo en tema
del manejo del inglés, ya que nosotros tratamos de trascender en sus vidas, y
creo que lo logramos. Había más confianza, aprendieron que siempre se puede
contar con alguien y que deben tener esperanza, trabajar por lo que quieran ser
y esforzarse.











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