martes, 22 de septiembre de 2015

Nueva experiencia: LiMUN

¿Hasta qué punto el futuro de la humanidad depende de los jóvenes del ahora? 

El evento LiMUN es un conferencia modelo de las Naciones Unidas, que se realizó en la Universidad de Lima los días 20, 21 y 22 de agosto del 2015. En esta participan equipos de distintos colegios, de los cuales sus miembros representan a un país y deben participar en un debate que trata una problemática mundial actual, respetando la política y punto de vista del país asignado. 
Esta fue la primera vez que el Colegio San Agustín participó en un MUN y yo, junto a otros compañeros de 5° y 4° de secundaria, fuimos elegidos para representar al colegio en este evento.
Sinceramente, no me atrae en absolutamente nada la política. sin embargo, consideré esta oportunidad como una posible experiencia que me podría ayudar a desarrollar habilidades que quizás no conocía de mí. De todas maneras, no había nada que perder.
Previo al evento, tuvimos una breve preparación en el colegio, y resalto el "breve" porque no fue suficiente para poder igualar a otras delegaciones que se iban preparando desde mucho más antes. Se me asignó Cuba como país que representaría en el Special Political and Decolonization Committee, que trataba la problemática del tráfico de drogas en el mundo. No redactaré toda la información que recaudé sobre Cuba, debido a que es innecesaria para la reflexión que obtuve de esta participación. Cuando llegue el evento, un jueves después de clase, me sorprendí de la enorme cantidad de jóvenes que se encontraban presentes, alrededor de 2000 si no mal recuerdo. Cuando empezaron los debates y pude ver como se daba la participación de los países, pude ver la cantidad de empeño y emoción que estos le ponían al problema. Todos en ese lugar sabíamos que todo esto era un modelo, sin embargo, el compromiso se respiraba en el aire y era inspirador para alguien que sentía fuera de lugar (yo). Estos participantes estaban dispuestos a cambiar al mundo con un promedio de 17 años de edad, y pronto lo estaría yo también.

¿De qué manera el entusiasmo grupal influye en el individuo?

En ningún punto de mi vida he estado a favor del uso de drogas. Sin duda lo considero un problema importante mundial, debido a que estas sustancias, aparte de ser causantes de corrupción y otros problemas políticos, atenta contra la libertad del ser humano. El uso de drogas lleva a adicción y hasta posiblemente la muerte. El tráfico de drogas ilícito va en contra del prospero avance de la humanidad, por ende, estábamos reunidos todo el comité para conjuntamente hallar una solución. Al principio de la conferencia no me sentí motivado a participar, es más, ni me sentía listo. No obstante, con las participaciones de los demás, me empecé a sentir parte de los responsables de acabar con el problema. Era increíble cómo, con ninguna instrucción en diplomacia o derecho, se proponían soluciones bastante precisas frente a la problemática, y más increíble aún, como yo llegue a participar también. Mi solución básicamente se basaba en cooperación internacional, bloqueo marítimo, creación de brigadas internacionales en contra del tráfico marino de drogas (debido a la posición geográfica del país que representé) y me alegró bastante saber que, en un momento más avanzado de los debates en los que se formaban bloques de países a favor de una sola “Resolución”  que contenía distintas soluciones, mi propuesta fue tomada en consideración.

¿Cómo influye el contexto mundial en el contexto local?

Casi al final de la conferencia, donde ya se votaba por cuál resolución sería la propuesta de todo el comité, empecé a pensar en cómo lo que estábamos haciendo influía en el contexto mundial y este, recíprocamente, con el peruano. Al final la resolución a la que favorecía fue elegida como ganadora, aunque la votación estuvo muy pareja. Se acercaba el final y habíamos llegado a una solución frente al tráfico ilegal de drogas en el mundo, ¿Para qué? Si se hace un análisis superficial de lo que estuvimos trabajando todo el comité durante 3 días, se podría pensar que este esfuerzo no tenía ningún significado. Las Naciones Unidas no sabrán que hicimos, no sabrán quien estuvo presente, no sabrán que nos esforzamos pese a no haberme preparado. Sin embargo, este trascenderá en el legado que dejamos en LiMUN, ya que este se da cada año, haciéndose más grande y reconocido en el fuero nacional. Con este trabajo demostramos nuestro interés por un mundo mejor, un interés que no consideré que llegaría a tener.  

Sinceramente creo en que, con los jóvenes de ahora, el mundo podría llegar a ser un mejor lugar. Solo no hay que perder ese interés.



Número de palabras: 738

sábado, 30 de mayo de 2015

Una tradición deportiva

Desde que llegué al Colegio San Agustín, en 2006, he sido testigo directo de una tradición deportiva que se da en cada inauguración de las Olimpiadas Agustinas, la maratón de la promoción. Sinceramente, no me había percatado lo rápido que había pasado el tiempo, pero el presente año, seríamos mis compañeros y yo los nuevos protagonistas de esta oda al deporte.
¿De qué manera está relacionado el sedentarismo con la falta de voluntad?
El colegio, junto a los directivos del aspecto del deporte en él, decidió prepararnos desde el inicio del año lectivo 2015 para el evento. En sí, el entrenamiento fue progresivo y con tiempo, para no hacer el esfuerzo físico muy brusco. En lo personal, soy una persona bastante sedentaria y perezosa. Esto quiere decir, que la idea de practicar algún deporte o de simplemente hacer ejercicio no me atrae en lo absoluto. Sin embargo, conozco la importancia de mantener una vida relativamente sana, mas no hago mucho al respecto. Todo esto empezó a cambiar cuando los entrenamientos en horas de educación física empezaron. Obviamente sentí el impacto de la actividad física preparatoria en primera instancia, y admito que me dolieron los músculos por días; sin embargo, experimenté cierto reconforte en el ejercicio, como si por fin estuviera haciendo algo por mejorar mi estado físico. Lo más curioso de esto es que, con estas actividades, me sentí más motivado en general. Me motivé a entrenar fuera de clases, de organizarme mejor e incluso tener mayor voluntad en mis actividades en casa.
¿Hasta qué punto el sentimiento grupal afecta las limitaciones físicas del individuo?
Los entrenamientos terminarían y un sábado 23 de mayo se estaría realizando el acontecimiento. Todo ya estaba planeado y se supone que los alumnos estaban físicamente aptos para hacer todo los 10 kilómetros de recorrido. Esta maratón, sin lugar a dudas, fue un desafío totalmente nuevo y difícil para mí. Me había preparado honestamente, sin embargo, no confiaba plenamente en mis cualidades como deportista. Está de más decir que nunca había participado en una maratón, en realidad, en ningún tipo de actividad física grupal a gran escala. Las horas que habremos estado entre corriendo y trotando, fueron un reto para mí. En momentos en los que me sentía totalmente exhausto, recordé que sufría de asma, y mi situación empeoró significativamente. Sin embargo, el sentimiento de estar rodeado de tus compañeros de casi toda la vida, padres de familia, profesores entusiastas y una multitud de gente esperando nuestra llegada en el colegio; fue una motivación capaz de debilitar las barreras que el cuerpo impone. Por momentos me sentía con la capacidad de correr sin límites, y al llegar al colegio, corrí dos vueltas extras en la pista atlética sin sentirme tan atareado como pensé que lo estaría.
¿De qué manera la tradición se convierte en un elemento de identidad en el ser humano?

Reflexionando con todo lo ocurrido en el evento, me puse a pensar que tan significante fue esta actividad como experiencia CAS. Estaba claro que esta actividad tenía fuerte relación más que con la creatividad o el servicio, la acción. Curiosamente, la acción es el pilar que entiendo menos su trascendencia. Como mencioné, considero que es importante tener una vida sana pero… ¿Es tan importante como para formar parte de los pilares de CAS? Con esta maratón, muchas de estas dudas se me aclararon bastante. El deporte ayuda significativamente a llegar a un mejor estilo de vida en general, mas este tiene el potencial de llegar a ser altamente trascendente. Con nuestra participación como promoción en ese evento, hemos reafirmado la tradición de nuestro colegio y, de alguna manera, hemos inspirado a los grados menores a que aspiren por ser grandes y maduros, capaces de aceptar y superar retos con esfuerzo. 



jueves, 30 de abril de 2015

Primera clase (otra vez)

BITÁCORA N° 2: Primera clase (otra vez)
El sábado 18 de abril fue la primera sesión de nuestro proyecto C.D.D. de dar clases de inglés a estudiantes de primaria en el colegio Santa Rosa de Llanavilla. En realidad, es el segundo año que manejamos este proyecto en el mismo colegio, lo que trajo ciertas desventajas, como también bastantes ventajas. La desventaja principal, o mejor dicho molestia principal, era el no poder realizar una actividad distinta a la del año 2014. Sinceramente a mí, y otros compañeros, nos hubiera gustado realizar algo nuevo, completamente distinto. Sin embargo, esto se veía opacado con las ventajas que tendríamos, para empezar, nos dimos cuenta que no habría manera de que todo sea “igual”, como si repitiéramos lo del año pasado. Incluso con la misma banda de temas para enseñar, las experiencias sin duda serían distintas; y eso es lo que pasó en nuestra primera clase.
Como ya es usual, hubo una preparación y organización previa a la sesión. Las comunidades cambiaron, por lo que mis nuevos compañeros, conmigo, planeamos la clase de manera distinta a las del año pasado. En realidad, como salón, hemos empezado a reconsiderar la organización de las sesiones, ya que el año pasado no fueron nuestro fuerte. Las semanas previas a la clase tuvimos que preparar el rol de contenidos de todas las sesiones, junto a una sesión detallada de la clase del sábado 18. Nos organizamos, y decidimos por dar una prueba diagnóstico, para revisar lo que aprendieron el año pasado, y empezar la clase de partes de las casas.
Llegó el día sábado y nos dimos cuenta de los cambios que habían ocurrido en el colegio. Yo en lo personal, lo comparé con lo que vi la primera vez que fuimos el año pasado y noté gran diferencia. Afortunadamente, no solo en lo infraestructural, ya que veía a muchos niños bastante felices a comparación del año pasado. Nuestras clases empezaban después de las clases de ciencia divertida, de 5 “F”, así que tuvimos un tiempo para pensar bien nuestra sesión. Cumplido el tiempo de espera, entramos a los salones. Mi primera sorpresa, la cantidad de niños. Este año fui asignado a enseñar al 5° grado de primaria,  y a comparación del año pasado, hubo muchos menos niños de los que pensamos. Continuamos, aun así, a dar la prueba diagnóstico como lo planeado. 20 minutos después, empezamos con la clase. Honestamente, me alegró que los niños participaran con la clase y las dinámicas, pero no me sentía muy emocionado que digamos. La clase en sí pudo ser objetivamente buena, hicimos los temas y al parecer entendieron, pero sentía que faltaba emoción. Posiblemente por la misma prueba, ya que al revisarlas, nos dimos cuenta que habían algunos niños que no recordaban mucho de lo del año pasado, quizás los desmotivó, no sé. La prueba diagnóstico eran para ellos, pero la clase en sí, también fue nuestra primera prueba. En mi opinión, creo que debemos salir más del aula de clases, emocionar a los niños con juegos, pero que a la vez aprendan del tema.
Relación con las experiencias CDD:
1.     LIDERA CON INSPIRACIÓN:
Sin importar que este proyecto sea el mismo que el año pasado, esto no le quita el desafío que presenta. Como mencioné, incluso con los mismos temas, las experiencias son distintas y es casi seguro que se presentarán situaciones desafiantes en las que nuestras habilidades se verán implicadas, como también podemos desarrollar nuevas.
2.     SE COMPROMETE Y ESFUERZA:
No me sentí muy emocionado en el momento de la actividad, pero me esforzaré a que la siguiente sesión tenga mayor cantidad de actividades divertidas y a comprometerme por el bien de nuestros estudiantes.
3.     ORGANIZA ACTIVIDADES:
La sesión fue planificada previamente, en mi opinión, mucho mejor a las sesiones del año pasado. Mi comunidad, como todas las del salón, se esforzaron para tener lista la sesión a tiempo, y esperamos mantener ese ritmo el resto del año.
4.     TRABAJA EN COMUNIDAD

Está de más decir que este proyecto es trabajo de comunidad. Los profesores somos mis  compañeros y yo, todos debemos participar equitativamente. 

miércoles, 25 de marzo de 2015

Un mar de experiencias

Bitácora N° 1 – “Un mar de experiencias”

El sábado 21 de marzo fue nuestra primera actividad CdD del año lectivo. Una actividad que es un poco distante a lo que solíamos hacer como proyecto el año pasado o lo que hice como proyecto personal durante el verano… Una limpieza de la playa en Llanavilla. Al escuchar sobre esta primera actividad y sobre su naturaleza, lo primero que se me vino a la cabeza, igual que a muchos otros compañeros, era: “¿Qué podemos aprender de limpiar una playa?”, comparándolo con el enseñar inglés en el colegio Santa Rosa de Llanavilla (que fue nuestro proyecto del año pasado), era fácil considerar que esta limpieza de playas no tendría la misma riqueza de experiencias. Sin embargo, como la mayoría de veces frente a las actividades de Ciudad de Dios, estaba equivocado.
Quisiera, antes de empezar a redactar lo que ocurrió en esa fecha, hacer una corta “auto-evaluación” de mí posición frente a la actividad en un principio. No soy una persona con mucho afán a las playas. El sol, la arena y la contaminación son cosas que se me hacen difícil soportar, además, sinceramente preferiría enseñar en un salón de clases que realizar alguna actividad más física. Pero si algo he llegado a entender de casi un año de experiencias en estos proyectos, es que para la realización satisfactoria de estos, se debe dejar de lado el “yo y solo yo” y velar por lo que es importante para la comunidad. Obviamente, estamos hablando de la playa de los niños que conocimos el año pasado; aparte, con un poco de bloqueador y una botella de agua,  puedo soportar un par de horas bajo el sol.
Llegamos a Llanavilla aproximadamente a las 10 a.m. Creo que tuve una suerte increíble, ya que estaba bastante nublado e incluso llego a llover por unos momentos. Apenas llegamos, fuimos por unos niños y se hizo la inauguración de la biblioteca en el colegio. De ahí, pasamos a nuestra actividad, a lo que vinimos.
Antes de llegar a la playa, caminando por el camino que te lleva a esta, observaba a mí alrededor y ya podía suponerme lo que encontraríamos. Era el típico barrio de los estratos sociales bajos (las cosas como son). No tenía ni tengo ninguna intención de demostrar algún tipo de “superioridad” por tener la educación de botar nuestros desperdicios en algún lugar designado a esto; pero por más crudo que sea, es la realidad, muchas de esas personas no habían recibido esos valores educacionales y viendo como nuestra situación nacional educativa se encuentra, no es nada sorprendente.
La playa en sí, pues sí, estaba con abundante basura. Nos separamos en los grupos de 4 que habíamos previamente organizado y empezamos a recolectar la basura que encontrábamos en bolsas. Plásticos, tecnopor, papeles… todos estarían pronto llenando poco a poco nuestra bolsa. Sinceramente, el tiempo pasó volando, y no se sintió como las 2 horas que planeábamos trabajar (aunque considerando la inauguración de la biblioteca, es difícil saber si en realidad estuvimos esa cantidad de tiempo). Finalmente, creo que la experiencia más grande que me pude llevar de ese día fue en ese momento, cuando reuníamos todas las bolsas llenas de basura y nos preparábamos para el regreso. En un pequeño descanso, me apoye en un muro y empecé a mirar a mi alrededor. Me tome un tiempo a ver las olas, la única cosa que me atraía de las playas; luego voltee a mi derecha, metros de metros de arena todavía contaminada que según tenía entendido, el grado de 4° se encargaría de limpiar; y lo que más me chocó, cuando voltee mi mirada hacia la izquierda. Se veían un par de hogares, pero era increíble la cantidad de basura que había, y lo peor, ver a un niño solo jugando en esa zona. Era desconcertante, ¿Qué culpa tiene este niño? Es triste y cierto, pero en mi opinión son los niños los que más necesitan de zonas donde jugar y simplemente… ser niños. Es aún más triste saber que el problema está fuera de sus manos. Pero un parte positiva de mí empezó a reflexionar el trabajo que acabábamos de hacer, podrá ser una insignificante cantidad de playa limpiada, comparado con la cantidad total de contaminación que hay en el mundo, pero para un niño es más que suficiente. Y  eso basta.
Relación con las experiencias CDD:

1)    LIDERA CON INSPIRACIÓN:

No lo aclare antes, pero nunca había participado en una actividad tan directa. Una limpieza de playas fue algo nuevo para mí y aunque sea relativamente sencillo, sí implicó que desarrollara una función dentro del grupo por el bien de la realización de la actividad.

2)    SE COMPROMETE Y ESFUERZA:

Como había dicho, la actividad en un inicio no me atraía para nada por disgustos personales, pero pude llegar a dejar esas cuestiones detrás y me comprometí a hacer la actividad como se debe hacer.

3)    ORGANIZA ACTIVIDADES:

Una limpieza de playas parece ser una actividad simple, solo ir y limpiar todo lo que se vea. Sin embargo, nosotros planteamos una organización detrás de esto, separarnos en grupos de 4, cada uno desempeñando una función. De esta manera la actividad fluyó más rápidamente y satisfactoriamente.

4)    TRABAJA EN COMUNIDAD:

Los grupos de 4 que formamos para realizar de actividad fueron de grande importancia, ya que todo el salón junto realizando la actividad hubiera sido poco práctico, hacerlo solo hubiera sido difícil, pero dividirnos en grupos y asignarnos roles para el trabajo ayudó bastante. Está de más decir que cada integrante del grupo necesitaba dar todo de sí para que el grupo pueda seguir adelante y realizar la actividad.


Palabras: 938





domingo, 1 de marzo de 2015

Bitácora N° 2: Un miércoles... un poco especial.

Era un miércoles normal. Teníamos planeado una sesión con bastantes juegos, y mi mente estaba bastante concentrada en nuestra actividad, en los problemas que podrían presentarse y como resolverlos (hago eso a menudo). Solo había un pequeño detalle… Era 4 de febrero. Se preguntarán, ¿Qué tiene de especial el 4 de febrero? Como yo lo hice antes de llegar a la puerta del albergue. Pues muy posiblemente sea un día como cualquier otro para una gran cantidad de personas. Pero para al mundo que existe detrás de esa puerta de madera con la placa que dice: “Albergue Frieda Heller”, es un día muy especial, quizás uno de los más importantes para esa pequeña comunidad. El día mundial contra el cáncer.
Bueno, como mencioné, yo era una de esas personas que no tenía idea que ese día se celebraba tal cosa (Que vergüenza, ¿no?). Sin embargo, tan solo era necesario acercarse a la entrada del albergue para sentir una atmosfera diferente a la cual sentía cada vez que entraba para realizar el voluntariado. Globos y niños corriendo por todos lados, muchísimos voluntarios y los encargados del albergue dando exposiciones en el comedor que siempre está vacío cuando íbamos todos los días. Obviamente era una fecha especial para todos ellos, pero en ese momento me daba cuenta que eso no era cierto, ya que la fecha era especial para todos nosotros, incluyéndome. Me puse a pensar por un momento entre tanta festividad… Un ayudante del albergue ya me conocía y me saludó al entrar, las encargadas del albergue me saludaban y me daban la bienvenida, y finalmente una gran cantidad de niños se alegraban al verme y uno que otro me abrazaba. Podré ser uno de los tantos voluntarios, pero me sentí parte de este sub-mundo, de esta comunidad.
Lamentablemente, llegue un poco más tarde de lo normal y no tuve oportunidad de escuchar las exposiciones que tenían preparadas. Sin embargo, la actividad más importante de la velada estaba a punto de empezar y yo participaría en ella. Íbamos a realizar una pequeña marcha todos juntos hacia la capilla “Santísimo Nombre de Jesús” que queda por el lugar.  
Empezamos a salir a la calle que queda justo afuera del albergue, recorriendo parte de la avenida Primavera. Parte de la avenida, ya que no éramos muchas personas en esa marcha, pero a nadie ni a mi nos importaba la cantidad de personas, este era un día de lucha contra el cáncer, y por más que haya uno o millones de personas acompañando a esos niños que iban al frente llevando un banner del albergue; el resultado sería el mismo. Queremos aumentar conciencia sobre esta enfermedad, pero más que nada en mi opinión, queríamos demostrarle al mundo que hay niños luchando cada día con una sonrisa en sus rostros cada día y que a pesar de todo son felices. Mientras marchábamos, veía los carros a los costados, algunos mirando, otros molestados por usar parte de la pista que podrían estar usando ellos para evadir el tráfico… Las reacciones eran varias, muy posiblemente muchos de esos conductores/pasajeros no tenían ni idea de porque marchábamos, y no los juzgaba por eso, no había olvidado que hace un par de horas antes ese día yo estaba igual; el mundo es duro y es muy sencillo encerrarte en tu pequeña burbuja y no abrir los ojos a los demás. Por un momento me imaginé la cantidad enorme de autos que pasan por esa avenida, sin tener ni idea de ese pequeño hogar que está en una esquina de toda la avenida, que en realidad es un albergue para niños con cáncer. Esa marcha posiblemente sería la aguja, o mejor aún, el niño juguetón que reviente las burbujas de muchas de esas personas; claro está que no había opción de hablar con esas personas que nos veían desde la tribuna, pero tengo esperanza que influenciamos por lo menos a un espectador; si fue así, yo estaría más que satisfecho con nuestra marcha.
Una vez que llegamos a la capilla, que era nuestro destino, entramos y llenamos las bancas que quedaban vacías. El padre que estaba dando la misa dio una pequeña reflexión sobre el albergue y un mensaje por el día que estábamos celebrando. Sinceramente, estaba muy distraído en el momento, me enfocaba mucho en observar mi alrededor y lo que estaba ocurriendo. Todavía tengo en mi memoria cada detalle, las niñas que estaban jugando debajo de las bancas, la gran cantidad de personas y globos que estaban en esa capilla; me sentía muy orgulloso de participar de esta actividad, de formar parte.
Poco después la pequeña ceremonia en la capilla terminó y pasamos afuera a tomarnos un par de fotografías del recuerdo con el padre, y en ese momento, breves instantes antes de organizarnos para que podamos caber todos en la foto; que ocurrió la experiencia que más recuerdo de esa fecha. El padre había salido de la capilla, ya que las monjas le habían pedido un momento para la foto, y mientras caminaba y se posicionaba, Paloma y yo nos topamos con él. Fue un momento muy corto, casi insignificante, si es que no fuera por las palabras que nos dijo directamente. Nos agradeció por el trabajo que estamos realizando como voluntarios, refiriéndose a nosotros y a todos los que andaban dispersados en el momento. En realidad fue un simple agradecimiento, no gran cosa, pero en mí desencadenó una serie de pensamientos y emociones que, como ya había pasado previamente, hizo que me distraiga que me pare a pensar. ¿Por qué hacemos esto? ¿Está implícito en la naturaleza del ser humano el deseo de ayudar al prójimo? Son preguntas que nunca había llegado a responder, y en ese momento me estaba causando una enorme intriga saber las respuestas. Ese miércoles de verano podría estar fácilmente relajándome en casa, o saliendo con amigos, pero estaba ahí, ¿Y saben qué es lo más curioso? No lo veía como un trabajo o una obligación, sé que en el fondo es un proyecto, y sí es obligatorio realizarlo, pero había llegado a un punto en el que ir a pasar parte de mi tiempo con los niños en el albergue era parte de mis más deseables actividades del día. Era como un recreo en el colegio.
Luego de habernos tomado la fotografía, la respuesta a mis preguntas anteriores vino como una revelación inesperada. Me encontré con Daniela, una niña del albergue con la cual había entablado una amistad muy fuerte; ella al parecer había estado de viaje a su hogar en Arequipa, y había regresado para la marcha. A penas la vi ella vino corriendo hacia mí y como ya era costumbre cada vez que iba al albergue los días anteriores, me dio un abrazo muy fuerte. Esa era mi respuesta, muy posiblemente una respuesta subjetiva, pero era todo lo que necesitaba para encontrarle un sentido a todo esto. La felicidad. Una felicidad recíproca. Saber que por pasar unas horas de tu día junto a unos niños, puedes lograr cosas muy grandes. Son pocas las cosas que puedes hacer que te dan este tipo de resultados. Me llena saber que logré cambiar el día de uno de estos niños, por lo menos en el más mínimo detalle, y eso es suficiente para mí. Suficiente para considerarlo como mi motivación más profunda.

Relación con las experiencias Ciudad de Dios:

1.   Lidera con inspiración:

Nunca había participado de una marcha de cualquier tipo. Aunque considero que esta marcha del albergue no fue muy grande, ya que estaba prácticamente conformada por los encargados del albergue, los pacientes y los voluntarios. Pese a esto, el motivo de la marcha tuvo igual valor y significado que cualquier otra con más gente. Viéndolo de manera objetiva, una marcha prácticamente es caminar en la vía pública, pero verdaderamente participar en una es mucho más que eso, es vivir el momento y compartir el mensaje que se quiere transmitir y esa es una habilidad que desarrollé con la actividad.

2.   Se compromete y esfuerza:

Siendo mi primera experiencia con una marcha, de todas maneras di todo de mí por la buena realización de la actividad, tratando de ayudar con todo lo que se me haga posible. Aparte, era una fecha muy especial para todos en el albergue y por ende tendría que demostrar compromiso personal hacia esta.

3.   Trabaja en comunidad:

Como ya he mencionado reiteradas veces, la marcha realizada se hizo en conjunto de un gran grupo de voluntarios, los encargados del albergue y los pacientes mismos. Sinceramente, no sé mucho de marchas, pero es algo implícito que para que esta se realice satisfactoriamente se necesita que cada uno de los participantes este comprometido a compartir el mensaje de la marcha y ser activo mientras se realice. En varias oportunidades durante la caminata, las monjas solían hacer pequeñas “barras” que seguían la temática de la ocasión, y como es de costumbre pedían la participación de todos los presentes para que las personas alrededor logren escuchar nuestro mensaje. Así como este ejemplo, hubo varias actividades pequeñas que simbolizan el trabajo en comunidad.

4.   Siente con la iglesia y el mundo:


El miércoles 4 de febrero es el día mundial contra el cáncer, y por ende, es un día de gran importancia global. La marcha que realizamos fue en conmemoración de esa fecha tan especial para esa comunidad y para aumentar el conocimiento e importancia de tal fecha. Como mencioné en la bitácora, es muy sencillo encerrarse en tu mundo e ignorar lo que ocurre en tu entorno; pero con esta actividad tuve la oportunidad de dejar mi faceta privada y cerrada para poder formar parte de la celebración de gran importancia en el albergue, en nuestro país y en el mundo.





martes, 17 de febrero de 2015

Bitácora N° 1: Nuevo comienzo

Cuando me dieron la noticia de que, como parte del programa del diploma, tendría que organizar y realizar un proyecto C.A.S. por mi cuenta; me sentía en parte desafiado y en parte motivado. Desafiado porque sabía que realizar un proyecto individual no sería para nada como realizar un proyecto en conjunto de varias personas, que fue lo que hice ya el pasado año en Llanavilla con mi salón de clases. Me sentí motivado también, ya que aunque el trabajo del año pasado, el enseñar inglés a niños de 5 y 6 grado de primaria en un colegio público, fue un trabajo lleno de experiencias; hubo varias actividades que me quede con ganas de realizar. Este proyecto C.A.S. me daría la libertad de poder realizar lo que yo decida, tomando en cuenta también los objetivos que un proyecto de esta naturaleza tiene.

Tenía en mente varias opciones de lo que me llamaba más la atención, pero debido a la disponibilidad y otras circunstancias que ocurrieron en este proceso de buscar alguna organización, terminé eligiendo a la Fundación Peruana de Cáncer como la organización que me ayudaría a realizar mi voluntariado en el albergue "Frieda Heller", un albergue para pacientes de cáncer de todas las edades que pertenece a la Fundación Peruana de Cáncer. Por suerte, Paloma Cotrina, una compañera mía; también estaría realizando su proyecto en el mismo albergue, así que acordamos realizar el proyecto en conjunto.

Y así, el 5 de enero fui por primera vez al albergue, para poder conversar con la coordinadora y aclarar las características que tendría mi voluntariado. Las fechas, los horarios, objetivos y las edades de los pacientes con los que queríamos trabajar idealmente, digo idealmente ya que debido a la gran variedad de niños que hay en el albergue, no habría ningún problema en trabajar con niños que no estén en ese rango determinado pero si quisieran participar. En esa visita, también tuve la oportunidad de interactuar con los niños que se encontraban ese día ahí, de paso podíamos hacer un análisis de sus capacidades y limitaciones. Me llevé varias sorpresas, ya que por momentos la idea de que estábamos jugando con niños con cáncer salía de mi cabeza. Los niños participaban, jugaban y reaccionaban como cualquier otro; cosa que me alegró, ya que llegue al albergue pensando que posiblemente la enfermedad podría haber afectado de alguna manera su forma de ser o su comportamiento. Sin embargo, si notamos que uno de los niños tenia limitaciones al caminar y que varios no podían estar expuestos al aire por mucho tiempo. Lo segundo no sería gran problema, pero la limitación que presentó ese niño fue un gran ejemplo de lo que nos podríamos encontrar en este proyecto, y las actividades que planeemos tienen que adecuarse a esas limitaciones.

Una vez terminada esa primera visita, nos despedimos de los niños y formalizamos lo que sería el inicio de toda una experiencia. Como habíamos planeado, esta visita serviría de análisis, poder saber en qué situación se encuentran los niños. Ya conociendo dicha situación, y con ayuda de las recomendaciones de la Sra. Mónica llegamos a la conclusión de no realizar muchas actividades físicas y más de estimulación temprana, fichas de aprestamiento. Por suerte también recibimos apoyo de la tía de mi compañera Paloma, que siendo profesora de inicial, nos daría muchos consejos en sobre qué actividades específicas realizar y también nos apoyaría con el material necesario.

Y es así como empezamos, semana tras semana, a compartir este tiempo con los niños del albergue, realizando diversas actividades, contando cuentos y al paso que fortalecíamos su desarrollo, también podíamos compartir momentos de diversión. Con el paso de tiempo, llegábamos a conocer más a fondo a los niños. Empezábamos a formar pequeñas historias con cada uno, conocíamos sus debilidades y sus fortalezas, todo con el objetivo de poder brindar un apoyo más atento a cada uno. Así como también aprendía de los niños, también obtenía conocimientos más profundos sobre mi proyecto, mis propósitos del trabajo y mis ideas sobre este. Quiero aprovechar la oportunidad para compartir una de las experiencias que más me marcó, esta ocurrió en la tercera semana de actividades. Debido a un viaje que mi compañera realizó, esa semana estuve organizando y realizando las sesiones de voluntariado por mi cuenta. Y entonces un día decidí pedirle un poco de apoyo y consejos a una coordinadora del albergue, principalmente quería aclarar bien qué clase de actividades físicas podríamos realizar, hasta donde poner el límite. La Sra. Patricia me respondió con unas palabras que me dejaron pensando el resto del día: "Un niño es niño y nunca dejará de ser niño, sin importar lo que tenga. Los niños jugarán y participarán si se les motiva. Somos nosotros los adultos los que tenemos esa idea errónea de: "Hay pobrecito, ese niño tiene cáncer" cuando al niño en realidad no le importa si tiene una u otra cosa; el espíritu tan característico que tienen los niños no se puede perder."

Esa respuesta cambió bastante mi punto de vista a esos niños. Yo, como la mayoría de personas que conozco, pensaba de esa manera; obviamente cuando iba al albergue no me la pasaba lamentándome con los niños por su situación, pero en el fondo me preguntaba como ellos podían lidiar con una enfermedad así... Cuando en realidad ni se preocupan por ello, solo viven sus vidas como cualquier niño. Las fechas siguientes mantuve una mentalidad diferente, y poco a poco me daba cuenta lo veracidad de lo que me había dicho la Sra. Patricia. Un niño siempre es niño.

Relación con las experiencias Ciudad de Dios:

1.    Conocerse, aceptarse y superarse:

Al principio de enero me consideraba como una persona sin las suficientes capacidades para cuidar a niños, especialmente en los comportamientos difíciles de controlar que los niños presentan frecuentemente. Al principio me era muy difícil participar activamente en el desarrollo de las sesiones, y ese era un problema que tengo incluso desde mi proyecto anterior en Llanavilla. Sin embargo, ahora no podía continuar con esas falencias y tuve que aprender de mis errores y faltas para así poder sobrellevar las sesiones. Esto ocurrió en una mayor medida en la semana que tuve que llevar el proyecto en mi cuenta, en la que si no podía controlar los comportamientos de los niños, la sesión entera se saldría de control y no habría nadie que me pueda ayudar. Eventualmente me di cuenta que ya no era gran problema controlar a los niños que causaban dificultades al realizar las actividades y logré superar mis problemas iniciales.

2.    Lidera con inspiración:

Emprendí este proyecto con muchas ganas y objetivos, sin embargo, tenía muy en claro las dificultades que podían presentarse, aparte del trabajo necesario para poder organizar y realizar sesiones de voluntariado tres veces a la semana. Como cualquier proyecto C.A.S., era todo un desafío que tenía que superar, y juzgando los resultados que hemos obtenido tras un mes de sesiones, puedo decir que hemos sido exitosos en nuestra labor hasta el momento y hemos logrado desarrollar las habilidades necesarias para lograrlo. Obviamente, este éxito debe continuar hasta el final de proyecto.

3.    Se compromete y esfuerza:

Durante todo este mes de enero, desde que empezamos el 5 de enero hasta el último viernes del mes, hemos realizado satisfactoriamente sesiones de voluntariado para cada lunes, martes y viernes de la semana. Ha sido un trabajo que ha tomado tiempo de nuestro día, sin embargo es reconfortante, ya que cada día que salimos de la puerta de ese albergue podemos sentirnos felices y satisfechos de nuestro trabajo y de esos niños. Es un esfuerzo que vale la pena. Cabe mencionar que en ciertas ocasiones la asistencia de ambos, Paloma y yo, no pudo ser realizada por diversas razones; principalmente por motivos de viaje. Esto fue avisado con tiempo, sin embargo, no hubo ningún día en el que no se realizó una sesión. Siempre hubo oportunidad para que por lo menos uno de nosotros realice la sesión en el albergue.

4.    Trabaja en comunidad:


Como he mencionado reiteradas veces durante esta bitácora, este proyecto lo estoy realizando en conjunto con una compañera mía que también decidió por la Fundación Peruana de Cáncer para su proyecto C.A.S. Esta colaboración entre nosotros nos dio muchos beneficios, ya que así podíamos cuidar a la gran cantidad de niños que de vez en cuando venían al albergue sin mayor problema. Además de que al organizar las sesiones en conjunto, siempre habrá discusiones en las que podemos proponer ideas y contar con la opinión del otro sobre esta, o si se podría agregar algún otro detalle para mejorarla. Claro está que el trabajo es y fue mutuo, y no hubo ninguna oportunidad en la que uno u otro realizó todo el trabajo. Incluso en fechas en las que uno no podía asistir, siempre hubo preocupación por parte de ambos.