Desde que llegué al Colegio San Agustín, en 2006, he sido
testigo directo de una tradición deportiva que se da en cada inauguración de
las Olimpiadas Agustinas, la maratón de la promoción. Sinceramente, no me había
percatado lo rápido que había pasado el tiempo, pero el presente año, seríamos
mis compañeros y yo los nuevos protagonistas de esta oda al deporte.
¿De qué manera está relacionado el sedentarismo con la falta
de voluntad?
El colegio, junto a los directivos del aspecto del deporte en
él, decidió prepararnos desde el inicio del año lectivo 2015 para el evento. En
sí, el entrenamiento fue progresivo y con tiempo, para no hacer el esfuerzo
físico muy brusco. En lo personal, soy una persona bastante sedentaria y
perezosa. Esto quiere decir, que la idea de practicar algún deporte o de
simplemente hacer ejercicio no me atrae en lo absoluto. Sin embargo, conozco la
importancia de mantener una vida relativamente sana, mas no hago mucho al
respecto. Todo esto empezó a cambiar cuando los entrenamientos en horas de
educación física empezaron. Obviamente sentí el impacto de la actividad física
preparatoria en primera instancia, y admito que me dolieron los músculos por
días; sin embargo, experimenté cierto reconforte en el ejercicio, como si por
fin estuviera haciendo algo por mejorar mi estado físico. Lo más curioso de
esto es que, con estas actividades, me sentí más motivado en general. Me motivé
a entrenar fuera de clases, de organizarme mejor e incluso tener mayor voluntad
en mis actividades en casa.
¿Hasta qué punto el sentimiento grupal afecta las
limitaciones físicas del individuo?
Los entrenamientos terminarían y un sábado 23 de mayo se
estaría realizando el acontecimiento. Todo ya estaba planeado y se supone que
los alumnos estaban físicamente aptos para hacer todo los 10 kilómetros de
recorrido. Esta maratón, sin lugar a dudas, fue un desafío totalmente nuevo y
difícil para mí. Me había preparado honestamente, sin embargo, no confiaba
plenamente en mis cualidades como deportista. Está de más decir que nunca había
participado en una maratón, en realidad, en ningún tipo de actividad física
grupal a gran escala. Las horas que habremos estado entre corriendo y trotando,
fueron un reto para mí. En momentos en los que me sentía totalmente exhausto,
recordé que sufría de asma, y mi situación empeoró significativamente. Sin
embargo, el sentimiento de estar rodeado de tus compañeros de casi toda la
vida, padres de familia, profesores entusiastas y una multitud de gente
esperando nuestra llegada en el colegio; fue una motivación capaz de debilitar
las barreras que el cuerpo impone. Por momentos me sentía con la capacidad de
correr sin límites, y al llegar al colegio, corrí dos vueltas extras en la
pista atlética sin sentirme tan atareado como pensé que lo estaría.
¿De qué manera la tradición se convierte en un elemento de
identidad en el ser humano?
Reflexionando con todo lo ocurrido en el evento, me puse a
pensar que tan significante fue esta actividad como experiencia CAS. Estaba
claro que esta actividad tenía fuerte relación más que con la creatividad o el
servicio, la acción. Curiosamente, la acción es el pilar que entiendo menos su
trascendencia. Como mencioné, considero que es importante tener una vida sana
pero… ¿Es tan importante como para formar parte de los pilares de CAS? Con esta
maratón, muchas de estas dudas se me aclararon bastante. El deporte ayuda
significativamente a llegar a un mejor estilo de vida en general, mas este
tiene el potencial de llegar a ser altamente trascendente. Con nuestra
participación como promoción en ese evento, hemos reafirmado la tradición de
nuestro colegio y, de alguna manera, hemos inspirado a los grados menores a que
aspiren por ser grandes y maduros, capaces de aceptar y superar retos con
esfuerzo.



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