martes, 22 de septiembre de 2015

Nueva experiencia: LiMUN

¿Hasta qué punto el futuro de la humanidad depende de los jóvenes del ahora? 

El evento LiMUN es un conferencia modelo de las Naciones Unidas, que se realizó en la Universidad de Lima los días 20, 21 y 22 de agosto del 2015. En esta participan equipos de distintos colegios, de los cuales sus miembros representan a un país y deben participar en un debate que trata una problemática mundial actual, respetando la política y punto de vista del país asignado. 
Esta fue la primera vez que el Colegio San Agustín participó en un MUN y yo, junto a otros compañeros de 5° y 4° de secundaria, fuimos elegidos para representar al colegio en este evento.
Sinceramente, no me atrae en absolutamente nada la política. sin embargo, consideré esta oportunidad como una posible experiencia que me podría ayudar a desarrollar habilidades que quizás no conocía de mí. De todas maneras, no había nada que perder.
Previo al evento, tuvimos una breve preparación en el colegio, y resalto el "breve" porque no fue suficiente para poder igualar a otras delegaciones que se iban preparando desde mucho más antes. Se me asignó Cuba como país que representaría en el Special Political and Decolonization Committee, que trataba la problemática del tráfico de drogas en el mundo. No redactaré toda la información que recaudé sobre Cuba, debido a que es innecesaria para la reflexión que obtuve de esta participación. Cuando llegue el evento, un jueves después de clase, me sorprendí de la enorme cantidad de jóvenes que se encontraban presentes, alrededor de 2000 si no mal recuerdo. Cuando empezaron los debates y pude ver como se daba la participación de los países, pude ver la cantidad de empeño y emoción que estos le ponían al problema. Todos en ese lugar sabíamos que todo esto era un modelo, sin embargo, el compromiso se respiraba en el aire y era inspirador para alguien que sentía fuera de lugar (yo). Estos participantes estaban dispuestos a cambiar al mundo con un promedio de 17 años de edad, y pronto lo estaría yo también.

¿De qué manera el entusiasmo grupal influye en el individuo?

En ningún punto de mi vida he estado a favor del uso de drogas. Sin duda lo considero un problema importante mundial, debido a que estas sustancias, aparte de ser causantes de corrupción y otros problemas políticos, atenta contra la libertad del ser humano. El uso de drogas lleva a adicción y hasta posiblemente la muerte. El tráfico de drogas ilícito va en contra del prospero avance de la humanidad, por ende, estábamos reunidos todo el comité para conjuntamente hallar una solución. Al principio de la conferencia no me sentí motivado a participar, es más, ni me sentía listo. No obstante, con las participaciones de los demás, me empecé a sentir parte de los responsables de acabar con el problema. Era increíble cómo, con ninguna instrucción en diplomacia o derecho, se proponían soluciones bastante precisas frente a la problemática, y más increíble aún, como yo llegue a participar también. Mi solución básicamente se basaba en cooperación internacional, bloqueo marítimo, creación de brigadas internacionales en contra del tráfico marino de drogas (debido a la posición geográfica del país que representé) y me alegró bastante saber que, en un momento más avanzado de los debates en los que se formaban bloques de países a favor de una sola “Resolución”  que contenía distintas soluciones, mi propuesta fue tomada en consideración.

¿Cómo influye el contexto mundial en el contexto local?

Casi al final de la conferencia, donde ya se votaba por cuál resolución sería la propuesta de todo el comité, empecé a pensar en cómo lo que estábamos haciendo influía en el contexto mundial y este, recíprocamente, con el peruano. Al final la resolución a la que favorecía fue elegida como ganadora, aunque la votación estuvo muy pareja. Se acercaba el final y habíamos llegado a una solución frente al tráfico ilegal de drogas en el mundo, ¿Para qué? Si se hace un análisis superficial de lo que estuvimos trabajando todo el comité durante 3 días, se podría pensar que este esfuerzo no tenía ningún significado. Las Naciones Unidas no sabrán que hicimos, no sabrán quien estuvo presente, no sabrán que nos esforzamos pese a no haberme preparado. Sin embargo, este trascenderá en el legado que dejamos en LiMUN, ya que este se da cada año, haciéndose más grande y reconocido en el fuero nacional. Con este trabajo demostramos nuestro interés por un mundo mejor, un interés que no consideré que llegaría a tener.  

Sinceramente creo en que, con los jóvenes de ahora, el mundo podría llegar a ser un mejor lugar. Solo no hay que perder ese interés.



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