Bitácora N° 1 – “Un mar de experiencias”
El sábado 21 de marzo fue nuestra primera actividad CdD
del año lectivo. Una actividad que es un poco distante a lo que solíamos hacer
como proyecto el año pasado o lo que hice como proyecto personal durante el
verano… Una limpieza de la playa en Llanavilla. Al escuchar sobre esta primera
actividad y sobre su naturaleza, lo primero que se me vino a la cabeza, igual
que a muchos otros compañeros, era: “¿Qué podemos aprender de limpiar una playa?”,
comparándolo con el enseñar inglés en el colegio Santa Rosa de Llanavilla (que
fue nuestro proyecto del año pasado), era fácil considerar que esta limpieza de
playas no tendría la misma riqueza de experiencias. Sin embargo, como la mayoría
de veces frente a las actividades de Ciudad de Dios, estaba equivocado.
Quisiera, antes de empezar a redactar lo que ocurrió en
esa fecha, hacer una corta “auto-evaluación” de mí posición frente a la
actividad en un principio. No soy una persona con mucho afán a las playas. El
sol, la arena y la contaminación son cosas que se me hacen difícil soportar,
además, sinceramente preferiría enseñar en un salón de clases que realizar
alguna actividad más física. Pero si algo he llegado a entender de casi un año
de experiencias en estos proyectos, es que para la realización satisfactoria de
estos, se debe dejar de lado el “yo y solo yo” y velar por lo que es importante
para la comunidad. Obviamente, estamos hablando de la playa de los niños que
conocimos el año pasado; aparte, con un poco de bloqueador y una botella de
agua, puedo soportar un par de horas
bajo el sol.
Llegamos a Llanavilla aproximadamente a las 10 a.m. Creo
que tuve una suerte increíble, ya que estaba bastante nublado e incluso llego a
llover por unos momentos. Apenas llegamos, fuimos por unos niños y se hizo la inauguración
de la biblioteca en el colegio. De ahí, pasamos a nuestra actividad, a lo que
vinimos.
Antes de llegar a la playa, caminando por el camino que
te lleva a esta, observaba a mí alrededor y ya podía suponerme lo que
encontraríamos. Era el típico barrio de los estratos sociales bajos (las cosas
como son). No tenía ni tengo ninguna intención de demostrar algún tipo de “superioridad”
por tener la educación de botar nuestros desperdicios en algún lugar designado
a esto; pero por más crudo que sea, es la realidad, muchas de esas personas no
habían recibido esos valores educacionales y viendo como nuestra situación
nacional educativa se encuentra, no es nada sorprendente.
La playa en sí, pues sí, estaba con abundante basura. Nos
separamos en los grupos de 4 que habíamos previamente organizado y empezamos a
recolectar la basura que encontrábamos en bolsas. Plásticos, tecnopor, papeles…
todos estarían pronto llenando poco a poco nuestra bolsa. Sinceramente, el
tiempo pasó volando, y no se sintió como las 2 horas que planeábamos trabajar (aunque
considerando la inauguración de la biblioteca, es difícil saber si en realidad
estuvimos esa cantidad de tiempo). Finalmente, creo que la experiencia más
grande que me pude llevar de ese día fue en ese momento, cuando reuníamos todas
las bolsas llenas de basura y nos preparábamos para el regreso. En un pequeño
descanso, me apoye en un muro y empecé a mirar a mi alrededor. Me tome un
tiempo a ver las olas, la única cosa que me atraía de las playas; luego voltee
a mi derecha, metros de metros de arena todavía contaminada que según tenía
entendido, el grado de 4° se encargaría de limpiar; y lo que más me chocó,
cuando voltee mi mirada hacia la izquierda. Se veían un par de hogares, pero
era increíble la cantidad de basura que había, y lo peor, ver a un niño solo
jugando en esa zona. Era desconcertante, ¿Qué culpa tiene este niño? Es triste
y cierto, pero en mi opinión son los niños los que más necesitan de zonas donde
jugar y simplemente… ser niños. Es aún más triste saber que el problema está
fuera de sus manos. Pero un parte positiva de mí empezó a reflexionar el
trabajo que acabábamos de hacer, podrá ser una insignificante cantidad de playa
limpiada, comparado con la cantidad total de contaminación que hay en el mundo,
pero para un niño es más que suficiente. Y
eso basta.
Relación con las experiencias CDD:
1)
LIDERA
CON INSPIRACIÓN:
No lo aclare antes, pero nunca había
participado en una actividad tan directa. Una limpieza de playas fue algo nuevo
para mí y aunque sea relativamente sencillo, sí implicó que desarrollara una
función dentro del grupo por el bien de la realización de la actividad.
2)
SE
COMPROMETE Y ESFUERZA:
Como había dicho, la actividad en un
inicio no me atraía para nada por disgustos personales, pero pude llegar a
dejar esas cuestiones detrás y me comprometí a hacer la actividad como se debe
hacer.
3)
ORGANIZA
ACTIVIDADES:
Una limpieza de playas parece ser una
actividad simple, solo ir y limpiar todo lo que se vea. Sin embargo, nosotros
planteamos una organización detrás de esto, separarnos en grupos de 4, cada uno
desempeñando una función. De esta manera la actividad fluyó más rápidamente y
satisfactoriamente.
4)
TRABAJA
EN COMUNIDAD:
Los grupos de 4 que formamos para
realizar de actividad fueron de grande importancia, ya que todo el salón junto
realizando la actividad hubiera sido poco práctico, hacerlo solo hubiera sido difícil,
pero dividirnos en grupos y asignarnos roles para el trabajo ayudó bastante.
Está de más decir que cada integrante del grupo necesitaba dar todo de sí para
que el grupo pueda seguir adelante y realizar la actividad.
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