Bueno, como mencioné, yo era una de esas personas que no
tenía idea que ese día se celebraba tal cosa (Que vergüenza, ¿no?). Sin
embargo, tan solo era necesario acercarse a la entrada del albergue para sentir
una atmosfera diferente a la cual sentía cada vez que entraba para realizar el
voluntariado. Globos y niños corriendo por todos lados, muchísimos voluntarios
y los encargados del albergue dando exposiciones en el comedor que siempre está
vacío cuando íbamos todos los días. Obviamente era una fecha especial para
todos ellos, pero en ese momento me daba cuenta que eso no era cierto, ya que
la fecha era especial para todos nosotros, incluyéndome. Me puse a pensar por
un momento entre tanta festividad… Un ayudante del albergue ya me conocía y me
saludó al entrar, las encargadas del albergue me saludaban y me daban la
bienvenida, y finalmente una gran cantidad de niños se alegraban al verme y uno
que otro me abrazaba. Podré ser uno de los tantos voluntarios, pero me sentí parte
de este sub-mundo, de esta comunidad.
Lamentablemente, llegue un poco más tarde de lo normal y
no tuve oportunidad de escuchar las exposiciones que tenían preparadas. Sin
embargo, la actividad más importante de la velada estaba a punto de empezar y
yo participaría en ella. Íbamos a realizar una pequeña marcha todos juntos
hacia la capilla “Santísimo Nombre de Jesús” que queda por el lugar.
Empezamos a salir a la calle que queda justo afuera del
albergue, recorriendo parte de la avenida Primavera. Parte de la avenida, ya
que no éramos muchas personas en esa marcha, pero a nadie ni a mi nos importaba
la cantidad de personas, este era un día de lucha contra el cáncer, y por más
que haya uno o millones de personas acompañando a esos niños que iban al frente
llevando un banner del albergue; el resultado sería el mismo. Queremos aumentar
conciencia sobre esta enfermedad, pero más que nada en mi opinión, queríamos
demostrarle al mundo que hay niños luchando cada día con una sonrisa en sus
rostros cada día y que a pesar de todo son felices. Mientras marchábamos, veía
los carros a los costados, algunos mirando, otros molestados por usar parte de
la pista que podrían estar usando ellos para evadir el tráfico… Las reacciones
eran varias, muy posiblemente muchos de esos conductores/pasajeros no tenían ni
idea de porque marchábamos, y no los juzgaba por eso, no había olvidado que
hace un par de horas antes ese día yo estaba igual; el mundo es duro y es muy
sencillo encerrarte en tu pequeña burbuja y no abrir los ojos a los demás. Por
un momento me imaginé la cantidad enorme de autos que pasan por esa avenida,
sin tener ni idea de ese pequeño hogar que está en una esquina de toda la
avenida, que en realidad es un albergue para niños con cáncer. Esa marcha
posiblemente sería la aguja, o mejor aún, el niño juguetón que reviente las
burbujas de muchas de esas personas; claro está que no había opción de hablar
con esas personas que nos veían desde la tribuna, pero tengo esperanza que
influenciamos por lo menos a un espectador; si fue así, yo estaría más que
satisfecho con nuestra marcha.
Una vez que llegamos a la capilla, que era nuestro
destino, entramos y llenamos las bancas que quedaban vacías. El padre que
estaba dando la misa dio una pequeña reflexión sobre el albergue y un mensaje
por el día que estábamos celebrando. Sinceramente, estaba muy distraído en el
momento, me enfocaba mucho en observar mi alrededor y lo que estaba ocurriendo.
Todavía tengo en mi memoria cada detalle, las niñas que estaban jugando debajo
de las bancas, la gran cantidad de personas y globos que estaban en esa
capilla; me sentía muy orgulloso de participar de esta actividad, de formar
parte.
Poco después la pequeña ceremonia en la capilla terminó y
pasamos afuera a tomarnos un par de fotografías del recuerdo con el padre, y en
ese momento, breves instantes antes de organizarnos para que podamos caber
todos en la foto; que ocurrió la experiencia que más recuerdo de esa fecha. El
padre había salido de la capilla, ya que las monjas le habían pedido un momento
para la foto, y mientras caminaba y se posicionaba, Paloma y yo nos topamos con
él. Fue un momento muy corto, casi insignificante, si es que no fuera por las
palabras que nos dijo directamente. Nos agradeció por el trabajo que estamos realizando
como voluntarios, refiriéndose a nosotros y a todos los que andaban dispersados
en el momento. En realidad fue un simple agradecimiento, no gran cosa, pero en
mí desencadenó una serie de pensamientos y emociones que, como ya había pasado
previamente, hizo que me distraiga que me pare a pensar. ¿Por qué hacemos esto?
¿Está implícito en la naturaleza del ser humano el deseo de ayudar al prójimo?
Son preguntas que nunca había llegado a responder, y en ese momento me estaba
causando una enorme intriga saber las respuestas. Ese miércoles de verano
podría estar fácilmente relajándome en casa, o saliendo con amigos, pero estaba
ahí, ¿Y saben qué es lo más curioso? No lo veía como un trabajo o una
obligación, sé que en el fondo es un proyecto, y sí es obligatorio realizarlo,
pero había llegado a un punto en el que ir a pasar parte de mi tiempo con los
niños en el albergue era parte de mis más deseables actividades del día. Era como
un recreo en el colegio.
Luego de habernos tomado la fotografía, la respuesta a
mis preguntas anteriores vino como una revelación inesperada. Me encontré con
Daniela, una niña del albergue con la cual había entablado una amistad muy
fuerte; ella al parecer había estado de viaje a su hogar en Arequipa, y había
regresado para la marcha. A penas la vi ella vino corriendo hacia mí y como ya
era costumbre cada vez que iba al albergue los días anteriores, me dio un
abrazo muy fuerte. Esa era mi respuesta, muy posiblemente una respuesta
subjetiva, pero era todo lo que necesitaba para encontrarle un sentido a todo
esto. La felicidad. Una felicidad recíproca. Saber que por pasar unas horas de
tu día junto a unos niños, puedes lograr cosas muy grandes. Son pocas las cosas
que puedes hacer que te dan este tipo de resultados. Me llena saber que logré
cambiar el día de uno de estos niños, por lo menos en el más mínimo detalle, y
eso es suficiente para mí. Suficiente para considerarlo como mi motivación más
profunda.
Relación
con las experiencias Ciudad de Dios:
1.
Lidera con inspiración:
Nunca había participado de una marcha de
cualquier tipo. Aunque considero que esta marcha del albergue no fue muy
grande, ya que estaba prácticamente conformada por los encargados del albergue,
los pacientes y los voluntarios. Pese a esto, el motivo de la marcha tuvo igual
valor y significado que cualquier otra con más gente. Viéndolo de manera
objetiva, una marcha prácticamente es caminar en la vía pública, pero
verdaderamente participar en una es mucho más que eso, es vivir el momento y
compartir el mensaje que se quiere transmitir y esa es una habilidad que
desarrollé con la actividad.
2.
Se compromete y esfuerza:
Siendo mi primera experiencia con una
marcha, de todas maneras di todo de mí por la buena realización de la
actividad, tratando de ayudar con todo lo que se me haga posible. Aparte, era
una fecha muy especial para todos en el albergue y por ende tendría que
demostrar compromiso personal hacia esta.
3.
Trabaja en comunidad:
Como ya he mencionado reiteradas veces,
la marcha realizada se hizo en conjunto de un gran grupo de voluntarios, los
encargados del albergue y los pacientes mismos. Sinceramente, no sé mucho de
marchas, pero es algo implícito que para que esta se realice satisfactoriamente
se necesita que cada uno de los participantes este comprometido a compartir el
mensaje de la marcha y ser activo mientras se realice. En varias oportunidades
durante la caminata, las monjas solían hacer pequeñas “barras” que seguían la
temática de la ocasión, y como es de costumbre pedían la participación de todos
los presentes para que las personas alrededor logren escuchar nuestro mensaje.
Así como este ejemplo, hubo varias actividades pequeñas que simbolizan el trabajo
en comunidad.
4.
Siente con la iglesia y el mundo:
El miércoles 4 de febrero es el día
mundial contra el cáncer, y por ende, es un día de gran importancia global. La
marcha que realizamos fue en conmemoración de esa fecha tan especial para esa
comunidad y para aumentar el conocimiento e importancia de tal fecha. Como
mencioné en la bitácora, es muy sencillo encerrarse en tu mundo e ignorar lo
que ocurre en tu entorno; pero con esta actividad tuve la oportunidad de dejar
mi faceta privada y cerrada para poder formar parte de la celebración de gran
importancia en el albergue, en nuestro país y en el mundo.




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