La primera Jornada de Ciudad de Dios a la que asistí se dio acabo el sábado 8 de marzo. Siendo honesto, cuando me enteré que tenía que formar parte de esta actividad no me sentí muy entusiasmado, es más, hubiera preferido no ir. Sin embargo, una vez ya ahí cambie totalmente de opinión.
Era temprano en la mañana cuando recordé que tenía que ir a la jornada. Me alisté y partí para el colegio. Cuando llegué no tenía ni idea de adonde ir, así que le pregunté a un compañero y me dijo que tenía que inscribirme y que me tomarán la talla de polo que uso. Me pareció algo extraño. Luego me encontré con unos amigos con los que suelo pasar tiempo y luego de compartir nuestras ideas sobre lo que íbamos a experimentar (que en ese momento, no eran las más positivas), fuimos a la sala de audiovisuales a que nos dieran una charla de introducción a la jornada. Algunas caras conocidas que nos iban a ayudar durante la actividad se presentaron y luego el profesor Walter nos invitó a rezar y cantar una canción que tenía que ver con el ideal de la Ciudad de Dios. Yo decidí no participar de la oración por motivos propios, sin embargo la canción me llamó la atención. "Somos como un torrente venimos a cambiar al mundo entero, en una sociedad libre justa, donde no exista la esclavitud"... Sin duda mi manera de pensar era parecida al expresado en la letra de la canción, pero yo pienso que se puede lograr eso con o sin Dios, no sé si en algún momento esa manera de pensar mía ponga en problema mis acciones. Después de esa actividad, el profesor Jesús Chávez procedió a contarnos un poco de su historia. Presté atención, pese al sueño que tenía, ya que sé que el profesor es un hombre sabio y quizá alguna de las cosas que diga podía hacerme reflexionar.
Luego de la charla, hicimos otra actividad. Básicamente era una competencia en la que tenías que publicar un comentario a la página de facebook o twitter de Ciudad de Dios. Honestamente, no le encontré ninguna finalidad a una actividad así, además no tenía ninguna forma de poder participar, aunque quisiera. Después de eso pasamos a una actividad en casas que en realidad fue bastante divertida. Teníamos que hacer barras a nuestra casa y sin duda quería participar. Se puede decir que quería que el objetivo de las dinámicas se cumpliera sin importar lo complicada que fuera, y motivar a los demás compañeros de mi casa que, al igual que yo en un principio, no tenían ganas de formar parte de la dinámica.(Se compromete y esfuerza). Luego de unas otras cuantas dinámicas, pasamos a tomar un refrigerio y luego a otra charla, esta vez por mi propio tutor Piero Vinces.
La charla del profesor Vinces fue sobre Ciudad de Dios como curso para nosotros, una introducción. Nos hablo sobre las experiencias de Ciudad de Dios y su conexión con los objetivos del Bachillerato como C.A.S. Fue una charla interesante y motivadora para mi, ya que sé que se nos viene un gran reto, aún mas grande que el de Chivay el año pasado. No obstante, confío lo suficiente en mí y en mis compañeros de comunidad para poder asegurar que podremos cumplir nuestra misión y lo más importante, poder aprender más.
Luego de esa charla tuvimos, otra vez, una actividad. Pero esta fue más importante para mí, ya que pude identificar que con ella, logré experimentar varias de las experiencias de Ciudad de Dios. Trataba de un simple juego, en el que todos del salón teníamos que pasar una pelota de un extremo del campo al otro pasando por cada uno de nosotros. Al principio pensé que iba a hacer fácil, pero empezamos un poco desorganizados y se complicaron las cosas. No obstante, luego de una breve reflexión cuando llegue a mi hogar, me di cuenta que había tenido inconscientemente 3 de las experiencias de Ciudad de Dios. Primero, me di cuenta que unas de las áreas que me falta mejorar en mí es la paciencia, ya que al tratar de organizar a mi salón para poder ser capaces de pasar la pelota, a veces perdía el control y empezaba a gritar.. cosa que necesariamente necesito cambiar (Conocerse, aceptarse y superarse). Además, en la misma realización de la actividad, decidí dirigir un poco y plantear estrategias, cosa que voy a tener que hacer muy seguido cuando empecemos nuestra actividad en Llanavilla (Lidera con inspiración). Finalmente, debo añadir que todas las actividades que hicimos no hubieran podido ser realizadas sin el trabajo en equipo. Ya que si cada uno de nosotros decide tomar sus propias decisiones para cumplir los objetivos planteados, terminaría siendo un desorden y no llegaríamos a nada (Trabaja en comunidad). Luego de ese importante juego el Fray Elías nos dio la última charla de la jornada. Esta, en mi opinión fue la que me hizo pensar más, ya que hablo sobre algo que suelo hacer regularmente.. " Pasar la pelota". El Fray nos hizo pensar sobre qué hacer cuando la pelota nos cae a nosotros, cuando está en nuestra cancha. Una de las razones por las que esto me afectó bastante a mí fue que yo en realidad nunca trato de resaltar, nunca en mi vida he querido ser el más visto ni reconocido.. no sé porqué, así es mi personalidad. Sin embargo, también sé que si en algún momento dado me toca a mi tomar la rienda de algo, se me haría difícil hacerlo, por lo tanto, es algo que también tengo que mejorar. Sin duda las palabras del Fray Elías me hicieron pensar bastante sobre mi manera de actuar frente a los problemas.
Luego de esa charla la jornada finalizó y todos regresamos a casa. Fue evidente que mi actitud cambió radicalmente del momento al que entre al colegio hasta que me retiré de él. No mentiré al decir que al principio del día no quería venir, y pensaba que solo estaría perdiendo mi tiempo. Pero al final descubrí que aprendí varias cosas ese día y no lamento en lo absoluto haber ido. Ahora nos toca un reto mayor, el taller de inglés para los niños del colegio Santa Rosa de Llanvilla, y estoy seguro que lo que aprendí en la Jornada de Ciudad de Dios me servirá para realizar un trabajo más que satisfactorio ahí. No puedo esperar.









